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Vicky nos envía la siguiente informacion sobre la charla de Slow-food: (Muchas gracias!)
Por si a alguien le interesa el tema y no pudo asistir, me permito convertirme en reportera espontánea de otro acto de las Jornadas Culturales de La Fueba. Y es que ayer, viernes 16 de mayo, asistí a la brillante charla de Luís Berzosa, profesor de la Escuela de Hostelería de Zaragoza, sobre el “Slow-Food”, un interesante movimiento internacional nacido en Italia en 1986, fundado por Carlo Petrini, que pretende oponerse a la globalización del gusto promoviendo la difusión de su nueva filosofía que combina PLACER y CONOCIMIENTO.
Cuenta con 80.000 socios en el mundo, 1.200 en España y 300 en Aragón (una de las comunidades más numerosas de la geografía española).
Los objetivos de esta asociación son:
. Dignificar la cultura gastronómica de cada zona.
. Individualizar los productos alimenticios y las modalidades de producción ligados a un territorio, favoreciendo la biodiversidad y promoviendo su conocimiento como bien cultural (cita al latón de La Fueba, el azafrán del Jiloca, vinos elaborados con cepas autóctonas y otros).
. Elevar la cultura alimentaria, especialmente de l@s jóvenes para lograr la conciencia del derecho al placer y al gusto.
. Y por último, conseguir una calidad de vida basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al ambiente y la salud de los consumidores.
La alimentación debe ser buena, limpia (lo más ecológica posible, no transgénica, que no sea agresiva con el medio ambiente) y justa, es decir, que el productor tenga satisfechas sus necesidades económicas.
Se trata de generar una red de recursos en la que los productores conozcan otros productos, los prueben (excursiones pedagógicas) y pongan en valor los productos propios.
Reflexiona sobre el apoyo que en otros países se da a los productos locales propios y sugiere que hagamos lo mismo (turismo rural, alimento local).
Slow-Food trabaja en proyectos educativos escolares en torno a la alimentación (aceite, carne, etc), talleres con los productos del país, huertos escolares, educación del gusto y enseñar de dónde vienen los alimentos.
En Italia existe la primera universidad de Ciencias Gastronómicas, con cursos de 2000/1500 horas, con intercambio entre países. Ponen en contacto a productores y consumidores.
“Terra Madre” es una feria internacional que se celebra en Turín cada dos años en la que 2.500 pequeños productores de distintas partes del mundo exponen e intercambian sus productos.
La Fundación Slow Food por la Biodiversidad nace en 2003 y gestiona los proyectos eco-gastronómicos. Protege pequeñas producciones y apoya proyectos de desarrollo local sostenidos. Sus objetivos son claros: promocionar los productos artesanales, establecer estándares de producción que aseguren un producto de calidad y, sobre todo, garantizar a estos alimentos un futuro viable. En Aragón existe uno de los más importantes bancos de semillas (CITA).
El Arca del Gusto
El Arca del Gusto recupera y cataloga sabores olvidados y productos gastronómicos de excelencia contrastada que se encuentran en peligro de desaparición. Desde 1996, más de 750 productos de decenas de países de todo el mundo han sido agregados al Arca, desde el argentino maíz de Capia hasta la miel de tomillo de Monti Iblei en Sicilia o el pan de Kalakukko finlandés. Gracias al Arca, estos alimentos están documentados y reconocidos (podría estar el latón de La Fueba y menciona el azafrán de Jiloca).
Se posiciona contra el uso del micro-ondas y de los transgénicos. Es muy crítico con la comida de vanguardia, porque utiliza productos químicos que desnaturalizan y modifican el alimento y apoya la comida elaborada con lentitud y consumida en compañía, que estrecha lazos y favorece la convivencia entre los humanos.
Felicidades a La Fueva por estos ponentes.
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